sábado, 25 de agosto de 2012

Día 2

Diana esta en la ciudad y me llama para dar una vuelta, ¿por qué no? así me despejo un poco y dejo de pensar en todo lo que me hace estar así.
Llevaba una tarde un poco chunga, tirada en el sofa, gastando y gastando paquetes de pañuelos... no dejaba de pensar en él y cada momento estaba peor, así que accedí y me fui a dar una vuelta con ellos.

El primer obstáculo que me encontré fue meterme a la ducha, tiene una larga historia, pero sin duda fue de lo más duro que me encontré ayer. Nada más preparar el baño ya estaba llorando y respirando a cachos... La cosa es que dije que no me podía ganar una ducha y me metí. Está claro que casi ni necesité abrir el grifo porque con mis lágrimas había más que de sobra.
Empecé por el pelo... mucho más sencillo de labar ahora que me lo he cortado, no penseis que es algo hecho premeditado y bien, no, no. Nada más colgar el telefono después de haber estado hablando con él, fui al baño como pude, porque casi no veía nada con tantas lágrimas de cocodrilo, cogí las tijeras que están en el cajón del baño, volví a mi habitación y pese que mi madre intentó quitarmelas y pesuadirme, volví a cogerlas me miré al espejo y pegué un tijeretazo a mi pelo... me corté de un solo corte más de 25 cm de pelo.... más de año y medio de mi vida ... desapareció de mi cuerpo.

Cuando acabé de aclararme y empecé a secarme, me dí cuenta de la tontería que era secarme la cara, porque no hacía más que mojarse y mojarse.
Volví a la habitación y me puse los vaqueros que llevo varios días poniendome cuando bajo a un recado que haga que me despeje un poco. Elegí una camiseta, que aunque me trae muchos recuerdos, quería ponerme, para demostrarme a mi misma, que soy fuerte.

Me acerqué a la estantería fémina que tengo en mi habitación, donde tengo todas las cremas, maquillajes y accesorios que puedo necesitar... adivinad cuantas cosas usé de ahí. Nada, no tenía ganas de arreglarme, simplemente me sequé un poco el pelo con el secador para no salir despeinada y ya estaba preparada.

Cuando bajé a la calle, me dí cuenta que no aguanto estar sola ni un segundo.. sin tener nada en mis manos, asique me llevé un   puercoespín de muñeco pequeño que tengo colgado, simplemente para notar que tengo algo. Realmente me ayudó tenerlo entre mis manos.
La espera fue horrible, hacia mucho tiempo que no quedaba con alguien distinto a él, algunas veces pensaba que iba a aparecer él en vez de Diana, pero en ese momento, una lágrima caía por mi cara y me daba cuenta de que era todo una ivención mia.

Pasamos buen rato, a pesar de que me tocó pasar el tunel de pajarillos, y lo mal que lo pasé aunque lo disimulé. Encontré a gente alegre que no hacían mas que reir, cualquier otro día habría sido una noche super divertida, pero para mí no fue mas que un rato fuera de casa, dando un respiro a mis lagrimales. No reí, no sonreí, y encima acabé hablando del LOL cosa que me recuerda muchisimo a él. La cosa acabó poco después de la conversación sobre el juego de Riot, ya que me entró nostalgia, frio y tristeza, asique me fui a casa.

No había cenado y aunque sabía que mi estómago necesitaba comida, no pude terminarme una magdalena siquiera. No tenía hambre, no podía comer. Intenté escuchar música, eso siempre me ha ayudado me dije, y lo único que conseguí fue empeorar, porque muchas de las canciones que tengo ahora en mi reproductor las añadí en su casa de su ordenador, para el viaje que hicimos. El aleatorio del iPod me jugó una mala pasada, ya que no se le ocurrió más que poner '' i will learn to love again'' ''day 'n night'' ''android porn'' ''skyrim'' y alguna otra canción... a parte de la indirecta primera... todas las demás tienen unos grandes recuerdos detrás y me agobiarón aún más.

Así pues, decidí coger mi conejo  de peluche llamado earthquake abrazarle muy fuerte con una mano, mientras que con la otra agarraba un pañuelo que esta mañana apareció totalmente empapado por las lágrimas de la noche.

No he dormido plácidamente, ni mucho menos, simplemente he cerrado los ojos y después me he despertado. Hace dos días que ni descanso, ni me relajo. Supongo que son efectos secundarios.

Ahora me espera una larga tarde en el sofá intentado evadirme de miles de pensamientos y recuerdos. Junto a una familia separada que no es que ayude demasiado.

Hasta la próxima.

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