El día después a una ruputura, está claro que siempre es duro, sobretodo si no has dormido la noche anterior porque no podías soportar cerrar los ojos o encontrarte sola.
Necesitas el apoyo de algo a tu lado, sea lo que sea.
Mi primer día fue simplemente una llorera continua y una sensación de malestar en general. No dejaba de llorar cada 10-15 minutos que pasaban y me daban ataques de ansiedad.
La única forma de hacer parar eso era apoyarme en mi madre e intentar respirar con calma. Cuando eso no funcionaba me ponía aun peor, aunque eso no pasaba muy amenudo
Resulta que no puedes dejar la cabeza en blanco ni un solo segundo porque entonces ya estás jodida, se te viene todo a la mente y no puedes lograr relajarte.
Yo he recordado muchas cosas el primer día, aunque todas ellas han sido de los últimos momentos juntos, ¿porqué? quizas porque quieres repasar cada segundo para saber que fue mal e intentar no volver a hacerlo mal, lo peor es que muchas veces no puedes hacer nada porque tu no fuiste la culpable, y te sientes impotente, muy impotente.. Otras veces se te vienen a la mente los mejores momentos que pasaste a su lado y eso es lo peor, desde luego que si, porque te das cuenta de lo feliz que estabas de lo sonriente que pasabas el día y de lo bien que te encontrabas, esos son los peores recuerdos, porque anhelas todas esas cosas.
Está claro que hay rupturas y rupturas, las hay poco amistosas y las directas pero amistosas, yo he vivido ambos tipos, y no se deciros cual es peor.
En las bruscas y malas rupturas, se pasa mal al principio, pero enseguida te repones porque tienes mucho odio hacia esa persona y te resulta muy facil pasar de ella y olvidarte.
Pero en las directas pero amistosas.. la cosa cambia, porque está ahí cuando quieras y para lo que quieras, y saber que puedes hablar en cualquier momento con él, te hace intentar algo que no deberías, o te hace hablar con él, porque al fin y al cabo sois amigos, pero no dejas que sane tu dolor, y tus penas, acaban alargándose por mucho tiempo.
Yo he tenido esta vez una ruptura del segundo tipo, realmente estaba muy contenta con él y estaba ilusionada por lo que podía llegar a ser, no os voy a decir que estuviera enamorada, porque no llegaba a visualizar si podía funcionar para siempre, pero si que le quería más que a nada. Claro se supone que somos amigos, y que podemos hablar de lo que queramos, seguir haciendo y viendo lo de antes, pero sin la parte amorosa. Saber que está ahí rondando es demoledor, tu cabeza por mucho que la digas que se acabó que debe de dejar de pensar en esas cosas, no puede porque en su interior sabe que esa persona sigue ahí.
Yo tengo muchos recuerdos de esta relación y muy cercanos, hemos pasado bastantes horas en mi habitación, estudiando, viendo peliculas, series, jugando... y estar ahí me rompe el corazón, muchas veces sacar la cabeza por la ventana ayuda al sentir la brisa del aire en tu cara, pero yo si hago eso veo la via del tren y se que al otro lado está él, y no puedo evitar emocionarme.
Tengo alguna cosa de él a la vista que me destroza cada vez que mis ojos se clavan en ellas y muchas otras con el olor que ahora resulta dolorosos, porque los últimos días al pasar tiempo juntos se quedo impregnado en muchos rincones de mis pertenencias.
Realmente poco se puede hacer, para sanar el corazón, poco más que intentar distraer tus pensamientos con la tele, contándoselo a tus amigos, o salir a entretenerte. Eso intento yo, pero muy pocas cosas me distraen. Tampoco puedo dejar que me abracen o me acaricien demasiado porque, me recuerda a momentos especiales que viví con él.
Mis primeras horas como ex-relación son duras, muy duras, desahogarse es bueno, según dicen, eso intento con este diario que he creado, contar mis experiencias e intentar saber llevarlas lo mejor que pueda.
Hoy me toca salir con algunos amigos que he podido localizar para despejarme, la verdad es que no me apetece mucho, pero se que es de lo mejor que puedo hacer para no pensar en nada.
Es duro saber que quieres decirle muchas cosas, pero que no debes ni puedes hacerlo, y que a pesar de que quieres alejarte, te habla y te manda un enlace a algo que soliais ver juntos, intentas guardar las lágrimas que están apunto de salir, pero no lo consigues, porque todo lo que habías mejorado en unas horas, lo has empeorado en unos segundos. Esa ventanita con su nombre que no puedes dejar de mirar como una imbécil, pensando que nada de lo que ha pasado es real y que en cualquier momento te vas a despertar de esta pesadilla.
Pero no, no es así no te despiertas porque es la realidad, y no te queda mas remedio que vivirlo, y sufrirlo, llevarlo de la mejor manera posible, y poder llegar a encontrar un punto de comodidad entre los dos, que te haga recordar los buenos momentos pero sin llorar ni sufrir.
En esas estoy yo ahora, tengo alguna cosa que decirle, pero no es el momento. Estrategias tengo, pero no las quiero utilizar, no quiero hacer nada. Solamente intentar recuperar una amistad que me importa mucho si es lo único que puedo tener de esa gran persona de la que ahora me encuentro alejada.
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